sábado, 16 de abril de 2011

SEÑOR DIOS, SOY ANNA

Hoy, 16 de abril, es el aniversario de muerte de uno de mis abuelos. Concretamente con el que apenas tuve relación y sólo tengo dos cosas en común: el apellido y el gusto por los libros y la lectura. De mi abuelo no puedo contar mucho, porque sé muy poco de él. Cosas sueltas, pequeños detalles, recuerdos efímeros. Pero si hay una cosa que tengo clara: era el hombre más ateo de su época.  

Cuando murió todo fue para mi bastante confuso. Después del funeral y entierro, un par de semanas después fui a casa de mi abuela, y me fui a la sala, donde estaban todos los libros. Había cientos, la mayoría sobre la guerra o política, había algunas novelas un poco anticuadas, clásicos de la literatura... Y en medio de todo ese follón de libros, encontré uno que destacaba por su lomo azul cielo, con letras grandes y blancas en cursiva y una estrellita. Lo cogí y leí el título: Señor Dios, soy Anna. Como autor consta un tal Fynn. En la portada sólo pone el título y en la contraportada está dibujada una niña de perfil, de rodillas en el suelo dibujando con acuarelas, y el pelo y unas enormes gafas de sol le tapan el rostro. Sólo hay seis líneas:

"Anna puede desarmar a cualquiera
con sus interminables preguntas.
Y conocerlas significa tener que
volver a plantearse de nuevo
todas esas interrogantes para las
que creíamos tener ya respuesta."

El manuscrito fue entregado y publicado por Fynn en 1974, pero no llegó a España hasta 1985, en manos de Ediciones Urano. 

Con el libro en las manos, volví a la cocina y pregunté a mi abuela y mi padre de quién era ese libro. Mi padre no lo sabía, pero mi abuela dijo que el libro era de mi abuelo, que nunca supo de donde lo sacó, ni por qué lo tenía, pero que me lo podía llevar si quería. 

Así que visto que nadie iba a echar ese libro de menos, y que me cuadraba tan poco que fuese de mi abuelo, me lo llevé para leerlo a ver si entre líneas conseguía entender que era lo que le había hecho guardar ese libro durante tantos años.

El libro trata sobre Fynn, un chico que una noche encuentra deambulando y muerta de hambre a Anna, una niña muy especial que habla como un adulto y plantea preguntas de difícil respuesta y sin embargo no es capaz de responder nada claramente cuando se trata de ella. Fynn se encariña con Anna, que está sola y no tiene a nadie, así que se la lleva a su casa juntos a su familia, donde la niña se integra como una más, convirtiéndose en un personaje especial en el barrio, con sus dudas, sus preguntas, sus salidas de tono y la lógica por la que se mueve: Anna cree en Dios sobre todas las cosas y Él siempre está con ella. 
Anna no es solo una niña creyente: es una pequeña filósofa, antropóloga, mística, matemática y socióloga con una inteligencia fuera de lo común.

"Es fácil darse cuenta de la diferencia que hay entre un ángel y una persona. La mayor parte de un ángel está por dentro y la mayor parte de una persona está por fuera."

Así comienza el primer capítulo. Es un libro que despista mucho, que hace sonreír, mostrarse escéptico, pensar y meditar. En esas páginas uno puede ver y entender la cantidad de puntos de vista e ideas contradictorias que puede tener una sola persona y que precisamente eso es lo que le hace ser quien es.

Lo leí con 13 años, los días siguientes de encontrarlo. 
Lo leí con 16 años.
Lo leí con 19 años.

Lo leí alguna vez más, y luego nunca más lo he vuelto a tocar hasta que hoy he tirado del lomo de un libro y éste ha caído con él. Justo hoy, la noche que hace 16 años que mi abuelo nos dejó.

Nunca he sabido que era lo que le hizo tener este libro en sus estanterías. Dudo que nadie más que yo se acuerde del libro y mucho menos que a nadie le interese. Quienes se interesaron por los libros ya hicieron su selección en su día y del mio nadie habló jamás. Como si nunca hubiese existido.

Y sin embargo está aquí, con esa portada tan extraña, los folios amarillos y ese olor a libro viejo que mantiene desde aquella tarde de abril que vino conmigo a casa...

Señor Dios soy Anna es un libro que no me llega, que no me toca el alma por su contenido. Tampoco por su origen. No es un libro en el que piense, no es un libro que recomendaría, aunque tampoco desaconsejo su lectura. Pero sé, con esa certeza que uno tiene a veces en la vida, que el libro llegó a mis manos para quedarse conmigo, y que mis estanterías son su sitio. Hasta que pase a otras manos, si lo piden.

Es algo raro. Este libro me revuelve. Sentimientos encontrados tal vez.




SEÑOR DIOS, SOY ANNA
-Fynn-
Ediciones Urano, año 1985


Para descargar el libro, klik aquí.



M. 

1 comentario:

  1. Yo leí ese libro a los 13 años, un día papá llegó con él en las manos y le pregunté que si podía leerlo, me dijo que sí... me dispuse a hacerlo y tanta fue mi emoción por descubrir un libro tan sin igual que lo terminé en una noche. Me emocionó mucho, luego se lo dí a papá para que el lo leyera, pero jamás lo volví a ver.

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Whoever you are, now I place my hand upon you, that you be my poem...

(Walt Whitman, 1855)