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lunes, 28 de mayo de 2012

EL EMBARAZO DE MI HERMANA

Después de leer La fórmula preferida del profesor, me quedé con ganas de leer La residencia de estudiantes. Pero en su lugar, se cruzó en mi camino El embarazo de mi hermana, y dado que la temática de maternidad y embarazo me gusta mucho, ni me lo pensé.

Al igual que en La fórmula preferida del profesor, la autora nos cuenta la vida de una pequeña familia de tres personas cuyos nombres desconocemos. En este caso, la narradora es una joven de la que no sabemos la edad pero más o menos podemos imaginarlo, ya que es universitaria. Vive con su hermana mayor, que a mi me ha transmitido cierta aprensividad, y con su cuñado, un chico con la misma gracia y sensibilidad que una almeja.

La trama es extremadamente sencilla: la hermana mayor se queda embarazada y la pequeña narra en su diario cómo va transcurriendo el embarazo y cómo va cambiando la actitud no solo de la embarazada, sino de los tres miembros que forman el hogar. 

Solo con esa información, uno no puede evitar pensar que es una narración cargada de ternura. La llegada de un bebé -normalmente- supone una alegría, sobre todo si como en el caso de la novela, es un niño buscado. Pero por el contrario, nos vamos a encontrar con una completa ignorancia hacia el embarazo y sus etapas por parte de las hermanas y el cuñado, y por si fuera poco, una absoluta falta de instinto maternal por parte de la madre y de pasividad por parte de la tía.

Aviso: Spoiler.

Es la antítesis de lo que normalmente se espera de una situación así. El planteamiento de la protagonista es frío, se nota que pronuncia constantemente la palabra embarazo sin haberse planteado lo que supone. La embarazada por su parte, se comporta de forma infantil y ambas generan a su alrededor un aro de lo que a mi me parece patetismo a la hora de enfrentar la situación, como digo, buscada.

-Pero lo que más miedo me da es tener que ver a mi propio bebé -ha dicho bajando su mirada hacia su barriga prominente-. No acabo de asimilar como mi propio hijo a este ser vivo que ya está creciendo a su antojo en mi interior. Es algo vago y abstracto, y sin embargo es algo absoluto, imposible de evitar.

No hay mucho más que decir. El libro es muy corto (yo lo leí de un tirón) y está dividido en capítulos que vienen a ser más o menos cada semana o par de semanas de embarazo. La lectura es sumamente ágil, muy de la línea de Ogawa, y el lenguaje es perfectamente cercano y comprensible. 

Tiene un exceso de frialdad que comprendo porque no todos somos iguales ni vivimos las cosas con la misma ilusión o intensidad, y precisamente eso está muy bien transmitido y explicado. Pero precisamente por eso, me ha transmitido tristeza y cierto rechazo, así que aunque está muy bien planteado, no me ha gustado mucho.


EL EMBARAZO DE MI HERMANA
-Yoko Ogawa-
Editorial Funambulista, año 2006
PVP. 14,96€





lunes, 27 de febrero de 2012

LA FÓRMULA PREFERIDA DEL PROFESOR

A finales de enero, me recomendaron La fórmula preferida del profesor. La verdad es que en ese momento no me convenció mucho, más que nada porque al preguntar de qué iba el libro, la respuesta fue “Pueeeees… es un libro que habla de un profesor de matemáticas… Y sus alumnos de clase…”Yo solo pude pensar: “Argumentazo…”

En fin, el caso es que a los tres días, Isi propuso en su blog la lectura conjunta del libro y entonces tuve oportunidad de leer la sinopsis.

«Una historia de amor, amistad y transmisión del saber…


Auténtico fenómeno social en Japón (un millón de ejemplares vendidos en dos meses, y otro millón en formato de bolsillo, película, cómic y CD) que ha desatado un inusitado interés por las matemáticas, este novela de Yoko Ogawa la catapultó definitivamente a la fama internacional en 2004. En ella se nos cuenta delicadamente la historia de una madre soltera que entra a trabajar como asistenta en casa de un viejo y huraño profesor de matemáticas que perdió en un accidente de coche la memoria (mejor dicho, la autonomía de su memoria, que sólo le dura 80 minutos). Apasionado por los números, el profesor se irá encariñando con la asistenta y su hijo de 10 años, al que bautiza «Root» («Raíz Cuadrada» en inglés) y con quien comparte la pasión por el béisbol, hasta que se fragua entre ellos una verdadera historia de amor, amistad y transmisión del saber, no sólo matemático…Como dice en su postfacio el profesor León González Sotos, «asistimos al emocionado ajetreo, de venerable filiación platónica, entre la anónima doméstica, el también —¿innombrable?— Profesor y el pupilo Root. Entre idas y venidas, tareas caseras y cuidados piadosos a su muy especial cliente, éste va desvelando las arcanas relaciones numéricas que los datos cotidianos más anodinos pueden encerrar.»”


¡Eso es otra cosa! Así que me apunté sin pensarlo...

Para empezar, el libro no habla exclusivamente de matemáticas como uno puede llegar a pensar, no. El libro habla a través de las matemáticas. La historia sencillamente se sostiene sobre una base de números y fórmulas que uno seguramente nunca se ha planteado y las va asimilando con sorprendente tranquilidad.

En ningún momento se dan nombres. El profesor es un hombre cuya memoria sufre una triste transformación después de un accidente de coche: se detiene en ese mismo día, y a partir de ahí sólo le regresa una vez al día y durante un periodo de 80 minutos.

Es un hombre claramente inteligente, y por su mente numérica, muy práctico: para ayudarse a recordar las cosas importantes, las apunta en papelitos que se cuelga de su americana. Pero precisamente por esa y otras manías difíciles de llevar, al profesor no le dura ninguna de las asistentas que su cuñada (viuda de su hermano) se afana en contratar.
Así es como llega a la vida la coprotagonista del libro, una joven madre soltera que se dedica a la limpieza y servicio doméstico porque es lo único que ha aprendido a hacer.

Rápidamente empatiza con el profesor y aprende a tratarle. Se adapta a su rutina y se acostumbra a responder todos los días sus preguntas, siempre las mismas, y siempre relacionadas con los números (¿Qué día naciste? ¿Qué número calzas?) para así sacar una fórmula tras otra. La joven emprende fascinada un viaje a través de las matemáticas de la mano de un hombre del que ya nadie esperaba nada.

Y así, al poco tiempo, el profesor descubre que su asistenta tiene un hijo. Obsesionado con que los niños no pueden estar solos ni lejos de su madre, “obliga” a la joven a hacer ir al niño a su casa después del cole. Para su sorpresa, el profesor recibe efusivamente al niño, a quien colma de cariño, atención y dedicación.

Así, madre e hijo disfrutan tanto de los momentos de lucidez del profesor como de su ayuda y enseñanzas cuando no recuerda nada. El lector asiste a la lenta formación de lo que podría ser una nueva familia; para madre e hijo porque no tienen en el mundo más compañía que la propia, y para el profesor porque a pesar de no tener memoria, siente; y además su cuñada prohíbe expresamente que le molesten con nada relacionado con el profesor y la vida en su casita.


Como digo, las matemáticas están constantemente presentes. A través de deberes de Root, el hijo de la asistenta, de problemas que el propio profesor expone y luego explica, de operaciones que la chica se empeña en solucionar sola empujada por su propia curiosidad…

También se aportan muchos datos fascinantes, por ejemplo cálculos sobre probabilidades de resultados según los movimientos de los jugadores en los partidos de beisbol, otra cosa inmensamente presente en la novela.
Lo que más me ha gustado es la sencillez de la novela, la fluidez de la narración, la ternura que derrocha y sobre todo que es una historia que habla relaciones, además de aportar conocimientos que nunca está de más tener.

Lo que no me ha gustado es como en algunos momentos, la autora se lía mucho con las explicaciones matemáticas. Yo personalmente, odio los números; eran mi asignatura temida en el colegio y nunca me han gustado nada. Me resultan inmensamente aburridos, y los momentos de extensión teórica sí me han llegado a resultar bastante tediosos.

Quitando ese detalle que es una cuestión muy personal, me ha parecido un libro estupendo, que sin duda recomiendo y estoy muy contenta de haber leído.



LA FÓRMULA PREFERIDA DEL PROFESOR
-Yoko Ogawa-
Editorial Funambulista, año 2008
PVP. 13,95€

“Le pasé la nota más importante: <<Mi memoria sólo dura 80 minutos>>. El profesor copió la frase en un papel nuevo.
         -Mi memoria sólo dura 80 minutos.
Lo leyó en voz tan baja que sólo el mismo pudo oírlo.”



¡Gracias Isi!